El mundo del arte en subastas

El mundo del arte en subastas

Un mecanismo de venta utilizado inicialmente en Babilonia que ahora aporta al desarrollo social y cultural de la ciudad de Medellín.

El mundo del arte en subastas

El miércoles pasado, 8 de junio, se llevó a cabo una subasta de arte en la ciudad de Medellín con motivo a impulsar dos fundaciones de acción social y cultural en la ciudad. La Corporación Hogar y La Fundación E2E, fueron beneficiadas en la subasta que incluyó obras del tan afamado y bien conocido Fernando Botero.

El evento comenzó con un cóctel previo, mientras las obras eran etiquetadas correctamente y ubicadas cuidadosamente en sus respectivos lugares. Todos los interesados en el evento fueron llegando a recorrer la galería y compartir una previa tertulia social y artística acompañada del delicioso sabor del vino. No todos eran allegados al círculo social de los organizadores, muchos sencillamente había leído sobre el evento o pasaban frente a la galería y se vieron cautivados por los pendones del exterior que hacían previa descripción de la subasta.

Una vez todo estuvo dispuesto para dar vía libre a la compra y venta de arte se pidió a todos los asistentes tomar asiento y estar preparados con sus respectivas paletas para la puja.

Los martilleros fueron Ricardo Barreneche y Ricardo Arango, personajes de gran experiencia en la labor, dedicados 100% al arte de la subasta, a su profesión como martilleros, que los hace ser los más reconocidos de toda Colombia en su campo, como lo anotó hace algunos años El Espectador en una de sus columnas.

Sin duda alguna, el evento hubiese sido monótono de no ser por los martilleros, según declaró Ricardo Barreneche en entrevista a Quivo, "El martillero debe permanecer de pie las tres horas que llegue a durar la subasta o aburre al público". Son ellos los responsables de animar a los oferentes a continuar con las pujas, recordando constantemente el valor de las obras y la inversión que pueden significar a futuro. Simultáneamente, cada vez que se sacaba una nueva obra, los organizadores del evento, Alberto Hugo Restrepo y Luis Fernando Molina, propietarios de las Galería AH Fine Art y Molina Galeria respectivamente, hacían una pequeña reseña de la obra y el autor para recordar el valor a los asistentes.

Alrededor de unas 100 obras, o tal vez más, fueron subastadas esa noche de miércoles. No todas se vendieron, pero si muchas lograron apoyar económicamente a las organizaciones que participaban. Hubo una escultura en especial que se robó la atención de muchos pues fue donada 100% a la Corporación Hogar, y todo el dinero recaudado fue entregado a la misma; aquella pieza no hacía parte del catálogo que se entregó a los asistentes para mantener el factor sorpresa en su presentación y comenzó en un precio base libre que los asistentes asignaron en $300 mil COP que fue creciendo hasta alcanzar más del millón de pesos.

Las obras fueron rematadas entre risas y juegos amistosos, muchos se conocían y se alentaban entre ellos mismos a pujar, incluso los martilleros conocían muy bien a quienes compraban las obras por lo que no faltó un mensaje público con nombre incluido a cada postor vencedor.

Los dineros recaudados, en gran medida, fueron destinados a ambas organizaciones por igual, para apoyar sus causas sociales con suficientes recursos económicos. Misiones como la de La Corporación Hogar, ubicada en el centro de Medellín, que se dedica a la fomentación cultural, educativa y artística en niños y adolescentes que están en condiciones de vulnerabilidad. Por su lado, La Fundación E2E es una organización con miras a la potenciación de un desarrollo sostenible, su modelo de trabajo se basa en ayudar a las poblaciones vulnerables de Medellín a crear sistemas de reciclaje y asociaciones de beneficio mutuo con entidades empresariales.

Las imágenes contenidas en el artículo y la galería hacen parte del archivo fotográfico de Quivo.co

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