Automóviles programados para sacrificar al conductor

Automóviles programados para sacrificar al conductor

Puede que suene bastante aterrador pero no está lejos de su misión, salvar el mayor número de vidas posibles.

Automóviles programados para sacrificar al conductor

¿Estaría usted dispuesto a conducir un automóvil programado para sacrificar su vida? Este es el interrogante más grande a la hora de construir un vehículo que sea seguro.

Anteriormente los automóviles se fabricaban pensando únicamente en la facilidad de viajar de un lado a otro, una vez comenzaron a inundar las ciudades y los índices de mortalidad fueron elevándose por accidentes automovilísticos, los fabricantes entraron en la competencia de hacer un vehículo más seguro, tanto para el peatón como para el pasajero.

A niveles físicos, los materiales fuertes y duros como el metal y la madera, fueron reemplazados por fibra de vidrio y plástico, elementos más suaves que disminuyeran la agresividad del impacto contra los transeúntes. No es lo mismo ser golpeado por una barra de metal que ser golpeado por una barra de plástico.

Sin embargo, al debilitar la estructura exterior puede perjudicarse a los pasajeros del vehículo, quienes terminan por recibir toda la fuerza del impacto, entonces ¿habrá un punto medio?

Un estudio arrojó que las personas preferirían un automóvil programado para sacrificar al conductor si de esta manera se pueden salvar más vidas. Sin embargo, pocos se atreverían a conducirlo.

El portal Vozpópuli publicó información al respecto, en la cual se evidencia al equipo de Jean-François Bonnefon, psicólogo del Toulouse School of Economics en Francia, liderando un dilema de difícil solución.

"Quiero que los coches autónomos se programen para hacer el menor daño posible en caso de accidente, aunque eso suponga un daño al conductor, pero quiero que el mío me proteja a mí", esta era la opinión generalizada de los usuarios partícipes del estudio.

Cuando se preguntó sobre el posible escenario de chocar contra varias personas o desviar el vehículo aunque suponga daños a los ocupantes, el 76% de los entrevistados eligen desviar el vehículo, sin embargo muy pocos confirmaron tener disposición a conducirlo.

El estudio demuestra que en el futuro, cuando los vehículos autónomos sean una realidad en las calles, será una gran odisea definir el problema ético sobre preferir a terceros a uno mismo, pues todos quieren que sean seguros, pero que simultáneamente protejan al conductor a toda costa. El interrogante deberá plantearse para predefinir correctamente lo que hará el vehículo al presentarse cualquier situación de emergencia. Al final del día, lo único que importará será el número de vidas que se puedan salvar.

Imagen tomada de Ford

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