"Mi marido y yo tuvimos relaciones cada día durante un año, y ESTE fue el resultado…"

Voy a responder con antelación: no, no lo hice con 365 hombres, sólo tenía uno: mi esposo. Sí, tuvimos relaciones sexuales, incluso cuando estaba “en esos días”. No tengo idea de lo que mis hijos estaban haciendo mientras hacíamos el amor. Espero que no nos hayan visto. Y no, no lo hice para salvar mi matrimonio, lo hice para salvarme a mí misma.

Después de dar a luz a mi tercer hijo, recuerdo que un día salí de la ducha y me miré en el espejo. Me sorprendí: “¿qué hace mi madre aquí?”. Desde entonces nunca me paré frente a mi marido desnuda. Durante el sexo apagábamos las luces. Yo escondía el estómago y los senos con ropa sin forma y esperaba a que mi marido saliera de la habitación para salir de la ducha y poder vestirme.

Con el paso de los años, esto comenzó a molestarme. Me preguntaba si Andy, mi marido, recordaba cómo me veía desnuda.

Hablé con una amiga y escuché su propia experiencia. También decidí tener sexo todos los días.

Mi amiga me inspiró. Ella tenía una relación maravillosa con su marido y hacían el amor todos los días desde el día que se casaron.

Para mí, tener sexo todos los días parecía ser algo cansado, pero al mismo tiempo me intrigó. Yo estaba interesada en ver mi cuerpo todos los días. Esto significaba que no habría sábanas ni apagaríamos las luces durante el sexo. También significaba que el sexo sería espontáneo, en cualquier lugar, y en cualquier momento.

Andy estuvo de acuerdo con esta idea.

"Mi marido y yo tuvimos relaciones cada día durante un año, y ESTE fue el resultado…"

Todo el asunto no comenzó de la mejor manera. Yo estaba de pie frente al lavabo poniéndome los lentes de contacto cuando sucedió... Antes de que esto comenzara sólo teníamos relaciones sexuales antes de dormirnos, cuando todos los niños ya estaban dormidos. Por las noches, generalmente estaba tan cansada que lo único que deseaba era tumbarme a ver mis series, comiendo palomitas, sin que nadie me molestara.

Pasaron los meses y ya esperaba el momento con ansiedad. Se fue convirtiendo en unas relaciones sexuales que podían ocurrir en cualquier lugar: en el baño, en el armario, en el garaje. Nuestras relaciones se hicieron más románticas. Nos besamos más y nos tomábamos de la mano con más frecuencia. Nuestra relación se hizo más firme y comenzamos a confiar más el uno en el otro.

Ya no me sentía incómoda con mi cuerpo.

En tres meses me di cuenta de que me sentía más segura de mí misma. Me gustó mucho hacer el amor. Incluso hice una lista de posiciones favoritas que me ponían de buen ánimo.

6 meses después dejé de usar ropa holgada. Dejé de buscar el mejor ángulo para ocultar mi estómago. A los 2 nos gustó mi cuerpo.

En un año dejé de esconderme de mi marido. Ya podía estar desnuda en su presencia y no tenía el deseo de esconder mi panza, mis senos, ni otras partes del cuerpo. Ya no saltaba cuando Andy se acercaba por detrás y abrazaba mi cintura. Me sorprendió lo mucho que cambió la relación con mi marido, y también cómo cambió mi actitud conmigo misma.

Tres años después, aún seguimos haciendo el amor todos los días.

Bromeo.

No hacemos el amor todos los días. Somos humanos, no robots. Pero seguimos obteniendo el beneficio de ese experimento.

En primer lugar, hemos entendido que es difícil hacer el amor todos los días, y eso está bien. Tenemos puestos de trabajo, cosas que hacer, los niños y un montón de tareas. Es difícil añadir el sexo a un horario tan apretado. No sólo somos compañeros, tenemos que darles una buena vida a nuestros hijos.

"Mi marido y yo tuvimos relaciones cada día durante un año, y ESTE fue el resultado…"

En segundo lugar, encontramos un equilibrio perfecto y ya sabemos bien qué cantidad de sexo necesitamos cada uno.

Ya no me siento nerviosa si no tenemos relaciones sexuales durante 2 semanas. Tenemos otras formas de comunicación.

Por último, he entendido que soy una buena madre, buena esposa y una buena mujer, es por eso que no puedo sólo pensar en el placer y en mis propios sentimientos.

El sexo diario no hará que tu matrimonio sea inviolable de forma automática, pero te ayudará a tener una mayor seguridad en ti misma si eso sucediera.

A menudo bromeo diciendo que no me gustaría que esto sucediera en el escenario de las citas, ya que mi cuerpo no está preparado para ello en absoluto. Me gustaría que mi matrimonio con Andy dure para siempre, hasta el fin de nuestros días. Ahora no tengo ninguna razón para temer, porque mi definición del deseo ha cambiado.

En las relaciones es más importante quererte a ti misma, a que alguien te quiera. Para entender esto, necesité todo un año.

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