Prostituta comparte las 15 cosas más extrañas que los hombres le piden

Prostituta comparte las 15 cosas más extrañas que los hombres le piden

Una trabajadora sexual admite que a muchas las motiva la adicción a las drogas. Aunque esta prostituta ya lo superó 

La página web Alternet ha recopilado una serie de artículos escritos por prostitutas en condición de anonimato y quienes se hacen llamar “sobrevivientes de la prostitución”. Como se explica en este sitio, una sobreviviente a la prostitución es:

Prostituta comparte las 15 cosas más extrañas que los hombres le piden

“…la forma más fácil y frecuente de matar a las mujeres. Les falta el glamour de prostitutas y el "victimismo" de las mujeres objeto de trata, porque su proxeneta es su adicción a las drogas en sí. Han sido abandonadas por sus familias, sus comunidades y las otras personas en la calle. Incluso la policía y los servicios sociales las desprecian hasta hace poco”.

La mujer anónima que habló con Alternet que su motivación inicial eran las drogas, pero que ahora se recuperó de la adicción con el programa de los 12 pasos. Aquí están algunas de las más extrañas historias que contó:

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1. Su primera vez. “Mi primer intercambio fue un sábado en la noche cuando un tipo notó mis botas de cuero altas, me siguió hasta la entrada de mi apartamento, se agachó y comenzó a lamer mi bota. En menos de cinco minutos, me pagó y se fue. Apenas pude ver su cara”.

2. La cita de la merienda. “Hay un tipo que viene a mi apartamento los sábados en la mañana con bagels y salmón ahumado. La cuestión es que le gusta preparar comida antes, tenemos sexo y luego comemos”.

3. El “no siempre se puede juzgar al libro por la portada”. “A pesar de que el hombre parecía tener una linda casa y una esposa tipo normal, él quería que me sujetara un consolador y le dijera qué tan apretado estaba”.

4. La propia lacra. “Un tipo hacía un hueco para que sus amigos miraran mientras trabajaba con él. Hasta está perdiendo las huellas digitales de sus dedos… Es la clase de persona con la que no te gustaría cruzarte”.

5. El que no quería sexo. “Dick K. es cliente de la casa en la que trabajo, me llevó hasta California en un viaje de negocios que tuvo. No entiendo para qué. Ni siquiera me toca, aunque dormimos en la misma cama”.

6. Algunos tipos que dicen que fueran prostitutas si fueran mujeres. “Muchos hombres me dicen que si fueran chicas trabajarían haciendo exactamente lo que yo hago”.

7. Los tipos agradables. “La mayoría de los hombres con los que he trabajado son educados, mucho más que con los que salgo, bien porque respetan a alguien que tienen más de una hora para hacer lo que va a hacer o porque saben que obtendrán lo que quieren de todas formas, así que no tienen que estar a la defensiva”.

8. Los flojos. “A veces pienso que hay hombres que me pagan solamente para tirarse allí y no sentirse culpables de que alguien haga todo el trabajo y no tener que devolver el favor”.

9. Los paternales. “Otro de mis clientes habituales es propietario de una ferretería, donde a veces lo hacemos. Me paga cada semana, independientemente de si me ve. En realidad, lo llama mi 'subsidio'. Es difícil de cuadrar su estilo paternal con su la vida lasciva que lleva”.

10. El tacaño. “Otro de mis clientes habituales es un hombre que hace grandes transacciones de fondos. He oído que es millonario y paga como cualquier otro. De hecho, paga menos porque insiste en encontrarnos en un hotel cerca de su trabajo y me deduce el costo de la habitación de mi pago”.

11. La situación de terror. “Tampoco lo hago con hombres en grupo porque la cuestión termina en violación. Se puede controlar un encuentro de uno a uno, pero no se puede en fiestas ni con bebidas”.

12. El abrazador. “Además del sexo, este hombre quiere que lo abrace, aunque técnicamente paga por mi tiempo, me saca de mis casillas. Siempre estoy apurada y lo último que quiero es pasar mi tiempo jugando a ser una estatua con alguien necesitado cuando ni siquiera puedo fumar. Es una agonía”.

13. El que tiene miedo de perder a su empleada. “Él es como mi empleador. Voy a su tienda varias veces a la semana y lo hacemos en el piso de los cuartos oscuros. Y siempre me dice que use el baño privado de los clientes y no el de los empleados, porque no quiere que su empleada renuncie por esto o porque sepa que tiene una enfermedad de transmisión sexual. ¿En dónde piensa que he estado todo el día, en una librería?”.

14. El tipo que le regala un carro robado. “Estaba en California y un tipo me pidió que pasara la noche con él y que me pagaría con un carro. Me lo creí. Pero para mi sorpresa, después de mucho sexo oral durante la noche, que incluso millones de mujeres hubiesen hecho eso gratis, yo lo permití porque después de todo había un vehículo detrás de todo aquello. Era un Honda Civic y me lo estaba dando porque era robado”.

15 Los jóvenes que roban, “Casi todos piensan que son la excepción y sus egos no les permiten pagar… Los jóvenes son especialmente malos y les tengo que obligar a robar para que me cancelen el servicio”.

 

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